En el CEIP Gloria Fuertes, el aula de dos años es mucho más que un primer contacto con la escuela: es el inicio de un camino lleno de descubrimientos, emociones y aprendizajes significativos. En esta etapa tan temprana, el juego se convierte en la herramienta principal para aprender y desarrollarse de manera natural.
A través del juego, los niños y niñas exploran el entorno, experimentan con los materiales, se relacionan con sus iguales y comienzan a comprender el mundo que les rodea. Juegos de construcción, canciones, cuentos, actividades sensoriales o el juego simbólico favorecen el desarrollo del lenguaje, la psicomotricidad, la autonomía y las primeras habilidades sociales. Sin darse cuenta, mientras juegan, están afianzando nuevos aprendizajes que sientan las bases de su desarrollo futuro.
Uno de los aspectos más importantes del aula de dos años es el proceso de adaptación a la escuela. Para muchos niños y niñas, es la primera separación prolongada de su familia y su primer contacto con un entorno educativo. Por ello, este periodo se cuida especialmente, respetando los ritmos individuales y ofreciendo un ambiente seguro, afectivo y acogedor. La presencia de rutinas claras, espacios tranquilos y adultos de referencia cercanos ayuda a que los pequeños se sientan seguros y confiados.
La colaboración con las familias es fundamental en este proceso. La comunicación diaria y la confianza mutua permiten acompañar mejor a los niños y niñas en esta etapa, entendiendo sus emociones y necesidades. Cuando familia y escuela caminan juntas, la adaptación se vive de una manera más positiva y tranquila.
En el aula de dos años, cada pequeño logro —ponerse el babi, compartir un juguete, expresar una emoción o cantar una canción— es un gran paso. Aprender jugando, sentirse querido y respetado, y adaptarse poco a poco al entorno escolar son los pilares que hacen de esta etapa una experiencia enriquecedora y feliz para nuestros alumnos y alumnas.

