La Música Clásica

Clase de 5º de Primaria (Tutor: Rai; DJ extra: Bea)

Lo que comúnmente se conoce como Música Clásica debería denominarse más bien Música Culta, puesto que el “Clasicismo Musical” corresponde únicamente al periodo que se desarrolló en la segunda mitad del siglo XVIII y principios del XIX, y al resto de periodos se los conoce (muy resumidamente) por las siguientes características y fechas aproximadas:

Edad Media (s. V-XV)

Durante la Edad Media la música estaba muy ligada a la religión y a la vida en los monasterios y catedrales. La mayor parte de la música que se conservó de esta época era música religiosa, cantada por monjes y coros en latín. Uno de los estilos más importantes fue el canto gregoriano, que consistía en una sola melodía cantada por muchas personas al mismo tiempo (unísono), sin acompañamiento de instrumentos. Este tipo de música se utilizaba para acompañar las oraciones y las celebraciones religiosas.

Además de la música religiosa, también existía música popular o profana, interpretada por juglares y trovadores que viajaban de ciudad en ciudad cantando historias sobre caballeros, aventuras o el amor. Estos músicos tocaban instrumentos sencillos como laúdes, flautas o tambores. Con el paso del tiempo, los compositores comenzaron a experimentar con varias melodías simultáneas, lo que dio origen a las primeras formas de polifonía, es decir, música con varias voces diferentes sonando al mismo tiempo.

Como autores más reconocidos de aquellos siglos, podemos mencionar a Leonin, Perotin, Guillaume de Machaut, Francesco Landini, Guido D’Arezzo, Alfonso X el Sabio, Papa Gregorio I, Philippe de Vitry o Adam de la Halle.

Renacimiento (s. XV–XVI)

En el Renacimiento, la música se volvió más elaborada y equilibrada. Los compositores empezaron a estudiar las matemáticas del sonido y a buscar armonías más agradables para el oído. La polifonía se desarrolló mucho más y las composiciones tenían varias voces que se entrelazaban de forma cuidadosa y elegante. La música seguía siendo muy importante en la iglesia, pero también comenzó a tener un papel importante en las cortes de reyes y nobles, donde se utilizaba para celebraciones, banquetes y fiestas. En esta época se mejoraron muchos instrumentos musicales y comenzaron a formarse pequeños conjuntos de músicos. También empezó a difundirse la música escrita gracias a la imprenta musical. En este periodo se crean o implantan formas musicales muy diversas como la misa, el madrigal, el motete, el villancico, la chanson, la ensalada,… y algunas instrumentales como ricercare, fantasía, toccata, canzona, danza,…

Entre los compositores más importantes del Renacimiento destacan Lasso, Dufay, Ockeghem, o Josquin des Prez (desde la escuela franco-flamenca); Willaert, Gabrieli, Allegri, Gesualdo o Palestrina (escuelas italianas); Byrd, Tallis, Dowland, Taverner o Morley (escuela inglesa); Hassler, Eccard o Praetorius (escuela alemana) y, desde la escuela española, Juan del Encina, Mateo Flecha, Narváez, Lobo, Guerrero, Morales o Tomás Luis de Victoria, siendo este último uno de los compositores más importantes de su época.

Barroco (s. XVII-1750)

El período Barroco fue una etapa en la que la música se volvió mucho más expresiva, brillante y llena de contrastes. Los compositores comenzaron a buscar formas de transmitir emociones fuertes a través de una música recargada. Durante esta época aparecieron nuevas formas musicales muy importantes, como la ópera (que combina música, teatro y escenografía para contar historias en el escenario), el oratorio o la cantata. También se desarrollaron el concierto (en el que uno o varios instrumentos solistas dialogan con la orquesta), la suite o la sonata (una obra instrumental para uno o pocos instrumentos). Precisamente los instrumentos mejoraron mucho y comenzaron a aparecer orquestas más organizadas. La música barroca suele tener un ritmo constante y melodías decoradas con muchos adornos musicales, fugas, contrapuntos, el bajo continuo, sorprendentes y complejas modulaciones,…

Entre los grandes compositores de este período se encuentran Vivaldi, conocido especialmente por su obra “Las cuatro estaciones”, Händel, compositor de gloriosas obras para orquesta y coro, como “El Mesías”, o Pachelbel, autor del famoso “Canon en Re”; además de otros grandes como Henry Purcell, Telemann, Monteverdi, Scarlatti, Frescobaldi, Pergolesi, Lully, Rameau, Charpentier, Buxtehude,…

Pero probablemente por encima de todos ellos, esté Johann Sebastian Bach, considerado por muchos como la cima del Barroco, famoso por su compleja música para órgano, como la famosa “Tocata y fuga en re m” y para otros muchos instrumentos solistas, o por sus magnánimas obras corales, como “La Pasión según San Mateo”; en definitiva, por su revolucionaria capacidad compositiva que dio lugar a un extenso catálogo casi imposible de abarcar. De hecho, se considera simbólicamente que la fecha de su muerte cierra el periodo Barroco para dar paso al Clasicismo.

Clasicismo (1750-1820)

Durante el Clasicismo, los compositores buscaron un estilo más equilibrado, claro y ordenado. Frente a la música recargada del Barroco, ahora se preferían melodías aparentemente más sencillas y estructuras bien organizadas, incluso simétricas. Se extiende el uso del Bajo Alberti, un tipo de acompañamiento en el que se arpegian los acordes de forma constante, aportando fluidez a la música para teclado. Se introducen matices como el crescendo y el diminuendo, permitiendo cambios de intensidad emocional graduales más fluidos

La música instrumental se volvió muy importante y la orquesta crece en tamaño, se eliminan instrumentos como el clavecín, dando paso al piano y consolidando la sección de viento-madera, por lo que empieza a tener una forma más parecida a la orquesta actual. En esta época se desarrollaron géneros como la sinfonía, una obra larga para orquesta, y el cuarteto de cuerda, formado por dos violines, una viola y un violonchelo. Los conciertos para instrumentos solistas, especialmente para piano, también se hicieron muy populares.

Entre los compositores más importantes del Clasicismo se encuentran Joseph Haydn, considerado el “padre de la sinfonía”, Boccherini, Rossini, Paganini, Cherubini, Gluck, Salieri, Arriaga,… Pero el músico más famoso y reconocido de este periodo (y probablemente de la historia) fue el austriaco Wolfgang Amadeus Mozart, un prodigio musical que componía, actuaba y asombraba ya desde niño y escribió obras muy diversas y famosas que le hicieron inmortal (a pesar de fallecer joven), dejando su impronta e influencia en toda la música que vino después; entre ellos, en el joven Ludwig van Beethoven, quien comenzó componiendo en el estilo clásico pero poco a poco desarrolló un estilo más emocional que dio paso al Romanticismo.

Romanticismo (s. XIX)

En el Romanticismo, la música se centró mucho más en la expresión de sentimientos y emociones profundas. Los compositores querían que su música contara historias, describiera paisajes o transmitiera estados de ánimo como la tristeza, la pasión o la alegría. Las orquestas crecieron mucho y los instrumentos se perfeccionaron, lo que permitió crear sonidos más potentes y variados. Las composiciones se hicieron más largas, más dramáticas y con grandes contrastes. Muchos autores se inspiraban en la literatura, en leyendas o en la naturaleza.

También se volvió muy importante la figura del compositor como artista creativo e independiente. Entre los compositores románticos más conocidos están F. Chopin, famoso por sus obras para piano; P.I. Tchaikovsky, autor de grandes ballets como “El lago de los cisnes”; R. Wagner, que revolucionó la ópera con obras muy largas y espectaculares; además de Brahms, Schubert, Schuman, Strauss, Mendelssohn, Liszt, Grieg, Berlioz, Bruckner, Verdi, Bizet, Puccini, Dvorák, Rajmáninov, Mahler,…aunque sin lugar a dudas, y como comentábamos arriba, se considera que fue L.V. Beethoven quien revolucionó la forma de componer y concebir la música desde el Clasicismo anterior, abriendo el camino a este nuevo periodo Romántico, con obras que quedaron para disfrute de todas las generaciones posteriores, como la «Sonata Claro de Luna», la «Quinta Sinfonía» o su «Himno a la Alegría», utilizado aún hoy día como emblema de la Unión Europea.

Música contemporánea (s. XX-XXI)

Desde el siglo XX hasta la actualidad hablamos de música contemporánea, una etapa con una enorme diversidad de estilos, apareciendo los llamados ‘Nacionalismos musicales’, con exponentes propios de cada país, que intentaban realzar las sonoridades identitarias de sus territorios, acercando su folklore a las vanguardias para diferenciarse del resto. Así, podríamos hablar de la reivindicación que de sus países y su tradición musical llevaron a cabo autores como B. Bartók y Z. Kodály (Hungría), I. Stravinsky y S. Prokofiev (Rusia), J. Sibelius (Finlandia), A. Copland (EE.UU.), V. Williams (Inglaterra), Heitor Villa-Lobos (Brasil),…y cómo no, podemos volver a sacar pecho del talento de nuestro país, porque en esta época destacaron internacionalmente nombres como Manuel de Falla, Isaac Albéniz, Enrique Granados o Joaquín Rodrigo.

Algunos compositores decidieron romper con las reglas tradicionales de la música y experimentar con nuevas formas de ritmo, armonía y sonido, apareciendo tendencias innovadoras como el dodecafonismo, la atonalidad, el expresionismo, el impresionismo, el serialismo, la música concreta, la música aleatoria, el minimalismo o el microtonalismo. Imposible obviar el legado de músicos como Debussy o Satie, los atrevimientos de John Cage o Xenakis, la innovación de Schönberg o Berg, las aportaciones a la educación musical escolar de Carl Orff, o maravillosas composiciones contemporáneas (sobre todo de música coral) de Arvo Pärt, J. Rutter, B. Britten, F. Poulenc, E. Whitacre, M. Lauridsen, V. Miskinis, R. Vaughan Williams, Górecki, Ligeti,…

También se comenzaron a utilizar instrumentos electrónicos, grabaciones y nuevas tecnologías. En este período aparecieron muchos estilos musicales populares como el jazz, el swing, el gospel, el rock, el pop o la música electrónica, que conquistaron el mundo gracias a los nuevos y modernos medios de comunicación, reproducción y difusión.

Pero no podemos olvidar la influencia de la llamada música clásica en industrias como la publicitaria, las series, los dibujos animados y, sobre todo, las bandas sonoras para EL CINE. Más aún cuando, en sus inicios, las películas eran mudas y la música servía para acompañar la historia de un modo mucho más intrínseco y descriptivo. Pero incluso cuando apareció el sonido, la importancia y prestigio de autores de bandas sonoras se hizo bastante notoria y casi podría decirse que son nuestros actuales exponentes de la actual ‘Música Clásica’. Nombres como John Williams, compositor de famosas bandas sonoras de cine como “Star Wars”, “Tiburón”, “Indiana Jones”, “E.T.”, «Jurassic Park», “La lista de Schindler” o “Harry Potter”; o una inmensa lista que podría contener a Ennio Morricone, Alan Silvestri, Hans Zimmer, James Horner, Howard Shore, James Newton Howard, Philip Glass, Danny Elfman,… o españoles como Alberto Iglesias o el murciano Roque Baños. Todos ellos hacen que se nos aparezcan imágenes de míticos personajes o icónicas escenas solo con escuchar unas simples notas que crearon un día para acompañar a las películas.

Hoy en día la música sigue evolucionando constantemente, mezclando estilos de diferentes culturas y utilizando nuevas tecnologías para tratar de crear sonidos nunca antes escuchados. 

28. Antonio Vivaldi «La primavera» (Las Cuatro Estaciones)

Elegida por Bea (2ª semana de abril)

¡Qué difícil elegir un tema de entre más de 1.000 años de música! Porque la hay para todos los gustos y para todos los momentos. Más rudimentaria o más compleja, más melancólica o más enérgica, más sugerente o más expresiva. Pero es cierto que, si pensamos en «música clásica», lo más común que nos viene son unos violines.

Y una maravillosa pieza con violines que queda muy bien para esta semana, recién empezada la estación de las flores, y recién acabadas las Fiestas de Primavera murcianas, es este movimiento de «Las Cuatro Estaciones» de Vivaldi. ¡Feliz vuelta al cole! (VÍDEO)

29. Ennio Morricone «El bueno, el feo y el malo» (B.S.O.)

Elegida por Rai (3ª semana de abril)

El compositor de la icónica banda sonora de la película «El bueno, el feo y el malo» (1966) es el italiano Ennio Morricone. Su trabajo para este spaghetti western de Sergio Leone es considerado uno de los más influyentes en la historia del cine, destacando por el uso de silbidos, gritos y el tema principal que imita el aullido de un coyote, todo ello sobre una instrumentación orquestal de música contemporánea. Otros grandes trabajos que sirvieron para consagrar a este compositor fueron para las películas «La misión», «Cinema Paradiso» o «Los intocables de Elliot Ness».

He elegido esta canción porque me transporta a esa época de tierra, caballos y vida salvaje donde todo es más directo y real. En este mundo estresante donde muchas veces no hay tiempo de vivir el presente, sienta bien parar, cerrar los ojos y viajar, disfrutando de una buena canción como esta. (VÍDEO)

No olvidéis que ya podéis escuchar la playlist que estaremos creando entre todos a lo largo del año, tanto en Spotify como en YouTube.